EL JUGUETE POPULAR MEXICANO Y FUNDACIÓN NOVAL

Ubicados en el límite entre la artesanía y el arte popular, los juguetes tradicionales mexicanos, con su carga de color y en sus múltiples y variadas proporciones y materiales, son una muestra más de la riqueza cultural de nuestro país y del arraigo de nuestras tradiciones, mismas que vienen desde la época prehispánica y se han ido enriqueciendo primero con la influencia del Virreinato de la Nueva España y luego con la influencia de la era industrial.

En la exposición Una Historia de Juguetes, vemos las piezas realizadas en crudo por los artesanos mexicanos en sus talleres especializados y el hecho de que estas piezas fueron decoradas por cientos de niños participantes en nuestros talleres patrocinados por Fundación Noval, en los municipios de Emialiano Zapata, Temixco y Cuernavaca, Morelos.

La principal característica de las piezas es la fabricación manual de los objetos con una utilización mínima de herramientas (sacabocados, gubias, lijas, plantillas), es decir, son herramientas de apoyo pero no la principal forma de elaboración. Esta fabricación en la que destaca lo manual versus lo industrial y sobre todo el material natural pintado de manera personal con un estilo para cada juguete y no el plástico unificador, logra antes que nada que los objetos sean manifestaciones propias de la alta cultura.

Es este escenario que privilegia a la persona y no a la máquina es el que llevó a quienes laboramos en Fundación Noval a tomar conciencia ante la amenaza constante contra la permanencia de la producción artesanal y a pedir, mediante la implementación de estos talleres, la defensa y procuración de estas tradiciones; para lo cual, debe considerarse que estas expresiones no tienen un carácter únicamente decorativo, sino también útil, ya que responden a las necesidades estéticas, lúdicas y de Mercado de la sociedad.

Volviendo al rubro al que pertenecen estos juguetes diré que además de las aportaciones al desarrollo del país, el arte popular asegura un desarrollo integral para quienes lo elaboran, como cualquier otra expresión artística difundida en la sociedad contemporánea. Estos beneficios se dirigen específicamente a los niños encargados de decorar las piezas naturales que les fueron proporcionadas pero más allá de esto, la idea principal es la apropiación del juguete, la noción de identidad plasmada en su trabajo, el desarrollo de su creatividad y por supuesto la autoestima que se nutre del hecho de saberse con una nueva capacidad y de poder jugar con sus creaciones, que es una actividad simuladora de la vida y las relaciones interpersonales.